En nuestra comunidad
En la ciudad
En nuestras comunidades se toman muchas decisiones que tienen efecto sobre cómo y cuanta energía usamos. Las decisiones sobre la infraestructura de transporte (vialidades que favorecen ciertas formas de transporte), sobre las modalidades de transporte (transporte público versus transporte individual) y los combustibles que se usan en el transporte público (diesel, gas natural, gas LP o gasolina) tienen efecto sobre las emisiones de gases de efecto de invernadero. Por lo mismo, es importante apoyar las iniciativas que representen menores emisiones. |
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Igualmente, decisiones sobre cómo se construyen los edificios o la infraestructura de alumbrado, bombeo o manejo de desechos orgánicos tienen un impacto sobre la cantidad de emisiones de gases de efecto de invernadero que resultan de las actividades de nuestra comunidad.

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Basados en el taller del Instituto Interamericano sobre Cambio Climático (IAI, por sus siglas en inglés) resalta la relación entre cambio climático global como causa y consecuencia de procesos humanos (económicos, políticos, culturales y sociales) y físicos (estructura urbana, su expansión y el uso del suelo) en áreas urbanas. La urbanización se ve como factor endógeno y exógeno del cambio ambiental global, por lo que ambos deben estudiarse como un sistema estrechamente acoplado.
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Le recomendamos:
| Explorar las presentaciones de varias instituciones académicas y de gobierno, las cuales analizan la urbanización y el cambio climático en la página del IAI del taller: |
Urbanización y Cambio Climático |
En el campo
Los bosques y las tierras agrícolas ofrecen también considerables posibilidades para la mitigación de gases efecto invernadero, particularmente el bióxido de carbono.
La preservación de los bosques y los programas de reforestación constituyen un elemento esencial para contar con mejores condiciones naturales para la mitigación de carbono. Los programas de mitigación consideran tres estrategias principales:
a. conservación de reservorios de carbono existentes,
b. secuestro aumentando el tamaño de los reservorios de carbono, y
c. sustitución por productos biológicos producidos de manera sostenible.
Los ecosistemas forestales pueden absorber cantidades significativas de bióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero (GEI). Como producto de este hecho, en las últimas décadas ha surgido un interés considerable por incrementar el contenido de carbono en la vegetación terrestre mediante la conservación forestal, la reforestación, la agroforestería y otros métodos de manejo del suelo. Un gran número de estudios ha demostrado el gran potencial que poseen los bosques y los ecosistemas agrícolas para almacenar carbono |
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| DIXON ET AL. 1994, DIXON ET AL. 1996, MASERA ET AL. 1995, y DE JONG ET AL. 1995. EN CAMBIO CLIMÁTICO, UNA VISIÓN DESDE MÉXICO, INE, 2004 |
Por otro lado, la producción agrícola adecuada tiene beneficios directos en la mitigación del cambio climático.
Esta producción sustentable se refiere particularmente a que el agricultor haga uso de métodos agropecuarios que no emitan metano y no aplicar fertilizantes productores de gases nitrogenados.
Una mejor gestión de tierras (mayor uso de labranza mínima o nula, optimización de la labranza y drenaje, programación de los regadíos, etc.) y una mejor gestión de fertilizantes (mejores tecnologías para la aplicación de nitrógeno y equilibrio entre el suministro y la demanda de los cultivos, etc.), permite incrementar la producción agrícola con efectos positivos para la mitigación de gases efecto invernadero.
Asimismo, la mejor gestión de la ganadería en términos de un mejor equilibrio entre la calidad de la dieta y nutriente y el mejoramiento en el manejo del pastoreo, son opciones viables para la reducción de emisiones de metano del sector ganadero.
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